
Retomando elementos del pasado, comenzamos un nuevo camino...lleno de puntos suspensivos...
La que anda disvariando
- Prisca
- Vivo en la luna, hasta el punto de chocar con postes y olvidar la plata que presto (por suerte le presto a gente honrada que me paga, una por otra). De risa fácil y estruendosa. Todo el tiempo me pasan cosas raras que me hacen reír aún más... Lea y conozca más.
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Pasado que pasó
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►
2008
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No sé que me ha pasado esta semana, pero la rabia se ha apoderado de mí, la mayoría de las cosas me molestan, me apestan, grrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr.
Una de ellas es el fútbol. Si señoras y señores, el fútbol. Yo creo que quienes me conocen o han leído desde hace tiempo el blog anterior ya saben un poco de qué se trata esto, pero para los que no, les cuento un poco de esto que en general a la gente le parece muy raro por una infinidad de cosas, principalmente porque soy mujer...pffffffff.
A los 14 años andaba con las incertidumbres típicas de la adolescencia, pero sobre todo, tenía la sensación de que no era de ningún lugar. Me cargaba el colegio, mis compañeros, mi barrio, mi familia (que raro a esa edad no), en resumen seguía sintiendo que no encajaba en ninguna parte, que quizás era como de otro planeta, no sé... Hasta que una amiga me invitó al estadio, a ver a la Católica, que jugaba con Huachipato allá en Conce...y como me gustaba la Católica, y un par de veces había acompañado a unos tíos al estadio y me parecía entretenido, partí... y no salí más...
En esa época sentí que por fin había encontrado un lugar. Estuve un par de años yendo al máximo de partidos posibles, viajando de aquí para allá...de Conce a Santiago, Antofagasta, Talca, Coquimbo, Osorno, Temuco...
Cuando llegué a Santiago la cosa se empezó a diluir un poco, encontré otros lugares de pertenencia y bueno, la vida empezó a cambiar...pero siempre la pasión por el fútbol ha seguido ahí, latente. Así es que de cuando en vez vuelvo a pasear por los tablones, y ahora parece que la adicción volvió al máximo: viajé de nuevo. Me fuí a ver Católica- Coquimbo, no porque fuera un partido tan importante, porque en el fondo sabía que las posibilidades de que no ganara el indio eran casi nulas... viajé por pasión.
Lo que uno siente en un partido, desde el momento que decides ir es indescriptible. El partido no empieza cuando el árbitro da el pitazo inicial, sino cuando uno decide que irá y empieza a ver cómo va, con quién, dónde compra la entrada, etc, etc, etc. Y creo que el mejor resumen de todo lo que uno siente allí, cuando se está jugando la vida, es lo que cuento siempre: muchas veces ni siquiera sé quién hizo el gol, porque en la barra se pierde la noción del tiempo, el espacio...y no, no lo escucho cuando lo dicen por el parlante, porque estoy fuera de mí, porque hay un estallido a mi alrededor y también en mi interior. Porque tiene razón Freud y tiene razón el Iván, tiene razón la psicología y el sentido común: es tanatos, es un orgasmo...
Ki guords adicciones, católica, fútbol
Espero que esto de volver a la inspiración original traiga consigo la productividad bloggera de antaño...